domingo, 22 de enero de 2012

Luxor - Templo de Karnak


LUXOR

Cuando se a Luxor por la noche y el sol se ha puesto detrás de las montañas que escondían el desierto, es inevitable permanecer encantados por los dulces matices de los colores que transforman rápidamente el paisaje.
El Nilo se desplaza tranquilamente y, entre sus palmares que constelan la orilla occidental, comienzan a iluminarse las primeras casas.
Si se observa el cielo, casi siempre límpido, se ve una estrella luminosa bajar lentamente en el azul de la noche hasta desaparecer, mucho más tarde, obscurecida por las alturas occidentales: para los egipcios aquel astro era Sotis, identificado con Isis.
Este espectáculo se repite desde hace miles de años, mucho antes que Tebas, Luxor, Karnak existiesen.
Tebas, la rica y soberbia capital de gloriosas dinastías y de príncipes que lideraron Egipto de los invasores, la blanca <<Tebas de las cien puertas>> narrada por los griegos, la ciudad sacra de Amón, Mut y Khonsu, hoy desaparecida.
De la antigua Tebas resisten <<solamente>> los templos de Karnak, Luxor y otras ruinas que aún hoy admiramos, pero estamos obligados a reconocer una mínima parte del esplendor de la misma.




                                                                     Luxor

 

TEMPLO DE KARNAK

A través de sus libros de piedra Karnak narra, con su vasta superficie arqueológica , más de trece siglos de historia. Sus construcciones partes con las iniciales bases del templo, levantado en el Reino Medio, hasta el primer pilono construido probablemente durante el final de la XXX Dinastía.
El dios de la guerra Mont, asociado a Tebas durante el Reino Antiguo, fue el primero que sufrió, a partir del Reino Medio, una subida irrefrenable del culto divino Amón, confirmada por construcciones de templos dirigidos hacia el oeste.
Con la expulsión de los Kyksos del país y el comienzo de la bien conocida XVIII Dinastía, <<Ipet o Isut>> o sea, “El lugar escogido” se convirtió en el santuario más importante desde el punto de vista espiritual, político y económico de Egipto.


                                                             Templo de Karnak en Luxor


Amón fue considerada la divinidad victoriosa contra los pueblos enemigos, y los distintos faraones, entre los que destacan Amenofis I, comenzaron a edificar templos alrededor de los monumentos que ya existían, identificándose ellos mismos en las facciones de esta divinidad.
La reina Hatshepsut añadió dos obeliscos frente a los instalados por el padre; Tutmosis III enriqueció Karnak con la edificación de los propileos del sur, que conducían, a través de la avenida de las esfinges, el templo de la diosa madre Mut.

 


Mut                                       Hatshepsut


En los siglos que transcurrieron entre las conquistas asiáticas de este faraón y el reino de Amenofis III, el arte y la arquitectura produjeron el llamado estilo imperial, que se ve en Karnak desde el tercer pilono construido por Amenofis III.
Además , comenzaron las obras en la gran sala hipóstila, bajo el reinado de Setis I y se concluyó con el hijo de Ramsés II. Influencias extranjeras favorecidas por el imperio trajeron nuevo bienestar a la nación y Amón que había prestado su espada a las victorias de los faraones, vio el templo, la casta de sus sacerdotes y la vieja aristocracia que lo había sostenido ampliarse y enriquecerse sin límite, hasta transformarse en un centro de poder del país.
En este período de máxima gloria, el templo poseía 81.000 esclavos aproximadamente con sus familias. 24.000 cabezas de ganado, 83 naves y recibía tributos en oro, plata, joyas, piedras preciosas, procedentes de más de 65 ciudades del país.
En este período creció cada vez más la separación entre los intereses del faraón y los de la casta sacerdotal; este conflicto explotará en los años sucesivos, bajo el reinado de Amenofis IV, hijo de Amenofis III, durante el que se asiste a una radical revolución religiosa que turbará Egipto durante casi un cuarto de siglo.


Columnas de la sala hipóstila


 
Inicialmente también el nuevo faraón emprendió obras de construcción en Karnak, pero casi enseguida transferirá los edificios del poder a una localidad en el centro de Egipto, donde edificará la nueva ciudad de Akhenatón. El nuevo nombre del soberano, Akhenatón, que relevaba al país el dogma atoniano, fue esculpido por primera vez en las estelas de la orilla oriental de la nueva ciudad.
Él transformó su <<nombre de Horus>>, <<Toro potente con plumas altas>> muy relacionado con Tebas, en <<Toro potente amado por Atón>> y su nombre “Nebty”( grande en realeza en Karnak) en <<Grande en realeza en Akhenaton>>.





                     Akhenatón y Nefertiti bajo el símbolo del sol (Atón)



Inicialmente también el nuevo faraón emprendió obras de construcción en Karnak, pero casi enseguida transferirá los edificios del poder a una localidad en el centro de Egipto, donde edificará la nueva ciudad de Akhenatón. El nuevo nombre del soberano, Akhenatón, que relevaba al país el dogma atoniano, fue esculpido por primera vez en las estelas de la orilla oriental de la nueva ciudad.
Él transformó su <<nombre de Horus>>, <<Toro potente con plumas altas>> muy relacionado con Tebas, en <<Toro potente amado por Atón>> y su nombre “Nebty”( grande en realeza en Karnak) en <<Grande en realeza en Akhenaton>>.

El templo de Karnak sufrió un gran golpe tras la decisión del faraón que transfiriendo la sede del poder, cancelaba siglos de historia religiosa, destruyendo así el fuerte poder del clero de Amón.
Pero el nuevo culto no sobrevivió a su muerte: el reino de Tutankamón restauró las antiguas tradiciones, colocando en Tebas la capital y Karnak recobró el secular poder que siempre había tenido.




                                                                      Tutankamón

Las obras de Akhenatón fueron completamente destruidas y las piedras de sus templos fueron utilizadas para la construcción de santuarios sucesivos.
El segundo faraón de la XIX Dinastía, Setis I definió su era como <<el repetido renacimiento>>, literalmente significaba <<era del renacimiento>>. Tanto él como su hijo Ramses II enriquecieron Karnak con excepcionales construcciones.
La obra más grandiosa y más admirada es la terminación de la gran sala hipóstila central. Tarea de las cuatro dinastías sucesivas fue reconstruir el primer pilono y el gran atrio: con ello Karnak adquiere la actual dimensión. Si bien esto significaba el comienzo de una larga e irreversible decadencia, el culto de Amón continuó manteniendo un poder absoluto y el faraón se transformó en un mero instrumento en las manos de esta potente oligarquía


                                                   Pilono templo de Karnak Ramsés II


Espero que os guste el tema, un saludo, Isis.




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